El bombardeo de Jaén, 1 de abril de 1937

El ataque fue por sorpresa, ya que la ciudad no era un enclave militar destacado ni se desarrollaba combate alguno.

Por lo que la población no estaba preparada, no existían baterías antiaéreas, ni se dio alarma ninguna.

El ataque se produjo de una sola pasada, a las cinco y veinte de la tarde, hora que quedó marcada varios días en el reloj de la Iglesia de San Ildefonso que se bloqueó.

Los aviones rodearon Jabalcuz y llegaron a la ciudad a baja altura, distribuidos en dos formaciones en forma de cuña.

Tras este bombardeo se impulsó en la ciudad la construcción de seis refugios para que la población se resguardara en caso de que repitieran los ataques aéreos, el presupuesto fue de 1 329 971,44 pesetas.

En total el ayuntamiento construyó 35 refugios y se contabilizaron 114 construidos por particulares en casas privadas.

Ese día, un grupo de aviones de la Legión Cóndor alemana, que apoyaban al ejército de Franco durante la guerra civil en España (1936-1939), atacó la ciudad y causó la muerte a 159 personas y heridas a 280, la mayor parte de ellas mujeres y niños.

El militar rebelde Gonzalo Queipo de Llano dio la orden para que estos aviones bombardeasen dicha capital andaluza aquel día.

Este suceso no es tan conocido como los bombardeos de Gernika, Barcelona o de Almería.

El inmenso órgano de la catedral fue desmontado, instalándose sus tubos en el castillo y en las torres de la propia catedral, de modo que simulaban la existencia de un gran número de baterías en la privilegiada posición en la que se encuentran los dos edificios.

Un episodio triste y aterrador que muy pocos conocen.