La Carrera urbana de la Noche de San Antón y las hogueras que se celebra en Jaén está declarada como Fiesta de Interés Cultural de Andalucía.

La carrera nació con la finalidad de otorgar a la ciudad de un evento deportivo popular que acompañase a las tradicionales hogueras de muchos barrios jiennenses.

El primer año la participación fue de 180 corredores, número que fue creciendo año a año.

Adquirió el carácter de internacional al reunir a grandes corredores de élite, como Abel Antón, Martín Fiz, Fabián Roncero, Marta Domínguez, Rui Silva, Carla Sacramento, Moses Tanui, etc. 

Tradicionalmente la carrera y las lumbres tenían lugar en la noche del 16 al 17 de enero, coincidiendo con la festividad de San Antón.

Pero debido al gran auge y participación de corredores de fuera de la ciudad, que repercutió positivamente en los negocios locales y la imagen de Jaén, se ha decidido por parte del ayuntamiento, organizador de la prueba, hacerla coincidir con el sábado más cercano al día 16 de enero.

¿Queréis conocer realmente lo que se siente al correr en “la San Antón”? 

Como habréis visto en el vídeo de Rafael Ordoñez se trata de una experiencia como pocas que cada año aumenta en participación y expectación.

Se desarrolla en el entorno urbano de Jaén donde los atletas corren por las calles jiennenses, aún adornadas con las luces navideñas de acuerdo con el dicho de «Hasta San Antón, Pascuas son», mientras los espectadores les animan a la vez que portan antorchas, especialmente en el tramo final de la competición.

Esta costumbre, derivada de las hogueras de San Antón, que a su vez se inspiran en fiestas profanas y campesinas, se ha convertido en uno de los principales iconos de la carrera.

Tras el término de la prueba, los jiennenses queman estas antorchas en las hogueras, donde se cantan melenchones y se comen rosetas. 

Debido al carácter popular de la carrera, todos los atletas participantes reciben medallas conmemorativas a su llegada a meta.

El premio destinado a los vencedores masculino y femenino de esta prueba, aparte del correspondiente trofeo, consiste en una cantidad, equivalente al propio peso del atleta, de aceite de oliva, el “oro líquido” de Jaén