Alberga las pinturas rupestres prehistóricas más antiguas de la provincia de Jaén, de unos 20.000 años de antigüedad.

Es hasta ahora, el único yacimiento con pinturas paleolíticas en la provincia de Jaén, viniendo a llenar un hueco existente entre las Cueva del Niño (Albacete) y las cuevas malagueñas.

La cueva constituye uno de los grandes santuarios rupestres de época paleolítica que se ubican en el Alto Guadalquivir.

Las pinturas se encuentran en una sala pequeña de la Cueva del Morrón que tiene, por término medio 1″66 m. de altura, 3″80 m. de anchura y 8″90 m. de longuitud.

Las pinturas están a unos 0″85 m. del suelo en un alisamiento del techo.

Se trata de dos cápridos de diferente cromatismo, uno de color rojo y otro negro. A excepción de una hoja de sílex hallada en el interior de la cueva no se han encontrado restos de útiles.

img_0857 ¿Qué esconde "la cueva del Morrón" en Torres, Jaén?

Casi con toda probabilidad, estamos ante una especie de santuario en el que las pinturas tienen una finalidad mágica propiciatoria para la caza, que era por otra parte el principal medio de vida de las poblaciones de estos entornos en esta etapa de la prehistoria, donde las cuevas además eran los lugares de hábitat.

Hay que tener en cuenta que estamos en un período con unas duras condiciones climatológicas, de intenso frío, con nieves semipermanentes.

Así se entiende el interés por la preservación de esta cueva, la cual alberga las pinturas rupestres prehistóricas más antiguas de la provincia de Jaén, de unos 20.000 años de antigüedad.