El pastor de Las Navas fue un personaje de la historia medieval de España que tuvo una intervención fugaz pero decisiva.

Fue en vísperas de la batalla de las Navas de Tolosa de 1212, guiando por camino seguro a las tropas cristianas deAlfonso VIII a través de Sierra Morena hasta el campamento musulmán de Miramamolín.

Su colaboración fue crucial para el éxito de la batalla.
Según parece, este guió el día anterior a la batalla a las tropas cristianas de Alfonso VIII hasta un buen lugar cerca del campamento musulmán, lo que tuvo un impacto importante en el combate.
Un camino, conocido por pocos y desconocido para los guerreros que no pertenecían a la zona, a través de Sierra Morena, fue el utilizado por el pastor para ayudar a los cristianos.

 

La%20batalla%20de%20Las%20Navas,%20lienzo%20de%20Francisco%20de%20Paula%20van%20Halen%20(s.%20XIX) El pastor que ayudó en "la reconquista" a su paso por Jaén

En julio de 1212 el ejército cristiano marchó desde Toledo hacia el sur hasta la actual provincia de Jaén con la intención de librar una gran batalla campal.
Pero desde su campamento en Castro Ferral encontró su avance detenido porque las tropas almohades dominaban las alturas del puerto de La Losa, terreno abrupto en el que las fuerzas cristianas veían limitada su capacidad de maniobra.
Los almohades dominaban los pasos y cortaban así el camino a los cristianos.
Ante los líderes cristianos se presentó entonces un pastor que se ofreció a buscarles un paso seguro y accesible a través de Sierra Morena por el que su ejército podría llegar hasta el enemigo sin ser advertido
Entonces, Martín Halaja, como según parece se llamaba el pastor, ayudó a Diego López de Haro y otros caballeros a cruzar el puerto de la Losa y así las tropas cruzaron sin peligro y pudieron desplegarse en el flanco occidental musulmán, en un llano conocido como la Mesa del Rey.

 

No hay datos históricos ni pruebas irrefutables que lleven a confirmar la identidad o la existencia del pastor, pero la leyenda está ahí y es bien conocida.
De hecho, algunos llegaron a afirmar que aquella ayuda provino nada más y nada menos que del mismísimo San Isidro, personalizado en aquel hombre que se ofreció a ayudar a los cristianos en una de las batallas clave de la Reconquista.