Ivestigadores españoles y portugueses crean una “lengua electrónica” (E-tongue) para determinar los perfiles fenólicos y volátiles de los aceites de oliva vírgenes extra.

Este dispositivo rápido y económico detecta compuestos fenólicos y volátiles fundamentales en su calidad, una herramienta útil, complementaria y económica al Panel Test.

Aunque no tiene exactamente forma de lengua, sí detecta ciertos compuestos a través de sus 40 sensores electroquímicos.

A la hora de valorar la calidad de un buen aceite de oliva virgen extra es primordial reconocer sus características sensoriales, no sólo por sus propiedades nutricionales sino por el sabor y el aroma que marcarán la decisión del consumidor.

Estos valores son medidos por parámetros oficiales obligatorios requeridos por la Comunidad Europea a través de un panel de catadores expertos y entrenados que, sin embargo, deja los resultados bajo la subjetividad del catador.

La evaluación, hoy día de obligado cumplimiento, es un procedimiento largo, costoso y sujeto a la subjetividad del evaluador. Por ello se buscan métodos alternativos fiables, que sean rápidos, económicos y reproducibles.

Ahí es donde surgen las llamadas ‘lenguas electrónicas’ de las que ya se disponen en la Estación Experimental del Zaidín.

La ‘lengua electrónica’ está compuesta por sensores capaces de reconocer los compuestos responsables de los atributos sensoriales de los aceites.

Por tanto, este dispositivo se puede proponer como una herramienta útil complementaria en el análisis sensorial de los aceites, por su rapidez, sencillez y bajo coste.

Ahora bien,  la pregunta de si un sensor puede sustituir a un sentido humano está en el aire…