El conjunto resulta de gran belleza, y un recurso natural de primer orden.

A los pies de los cerros de La Serrezuela y La Nava, este idílico paraje rodeado de vegetación tiene en la abundancia de agua que brota del interior de la montaña su principal característica.

No sólo abundante, también cristalina y muy fría, lo que unido a lo sombrío del lugar, por estar encajonado entre montañas y por lo tupido de la vegetación, hace difícil la cría de peces.

Una buena opción para refrescarse en verano.

Al llegar ante este enorme manantial nos quedaremos impresionados de las enormes pozas de aguas cristalinas de donde surgen infinidad de pequeñas columnas de burbujas que son arrastradas por el agua subterránea que surge con mucha fuerza en este sitio, seguramente acumulada por toda la sierra en la que existen grandes corrientes.

Esta zona, desde hace ya varios años esta transformada en un área recreativa, que atrae anualmente a miles de visitantes de muchos municipios algunos muy lejanos y es una autentica gozada para pasar un buen día de convivencia en el campo.