Descubierta por casualidad mientras se hacían unas obras, se trata de un rincón en la provincia de Jaén que deberías plantearte visitar, recomendado por todo el que la visita. 

En el 2010 se abre al público, y según los primeros estudios hablamos de una sinagoga judía anterior al siglo XIV.

Pocos saben que en un principio, su destino era demolerla y construir un edificio de pisos, pero para sorpresa de todos, su rumbó cambió al descubrir la “joya” que ahí se escondía.

Por los que son de Úbeda, la casa contigua, es conocida como la casa del inquisidor, pues el escudo de piedra se puede apreciar en la fachada, pero tras las primeras obras, empezó a surgir su verdadera historia.

Visitar la Sinagoga del Agua es conocer de primera mano cómo vivían las comunidades judías que estaban asentadas en Úbeda, ya que está ambientada con mobiliario y decoración propios de la cultura sefardita. 

La vas a encontrar en pleno casco antiguo de Úbeda, y está compuesta por seis salas, donde destaca el espacio dedicado a los baños rituales de purificación y los siete pozos conectados entre sí.

Asimismo, se exhiben pinturas, cerámicas, documentos y elementos arquitectónicos y decorativos del edificio.

No sólo podrás apreciar la cultura judía, sino que también la hispano-árabe y la cristina, ya que este lugar fue ocupado también por la Inquisición.

Un hecho que llama la atención de los visitantes, es lo que ocurre con los solsticios de verano e invierno.

Dos días al año, durante pocos minutos, se puede observar cómo el sol entra en forma de haz de luz directo al baño ritual, dando así un aspecto sobrenatural.

La sinagoga de Úbeda puedes visitarla cuando quieras, pero te recomendamos que tu visita se produzca un 21 de junio, el día del solsticio de verano. 

Es la propia luz la que se encarga de purificar el agua, bendiciendo al que al que se bañe en ella.