El Toro íbero de Arjona, regresó a su ciudad natal casi cien años después de ser descubierto POR CASUALIDAD para ser disfrutado por sus vecinos.

El Toro de Arjona, una escultura íbera datada entre los siglos VI y IV antes de Cristo regresó a la localidad jiennense que le da nombre, procedente del Museo Arqueológico de Granada para formar parte de una exposición temporal.

Fue hallado por casualidad en una finca privada en los años veinte del siglo pasado. Posteriormente pasó a ser restaurado por Manuel Sánchez, para terminar siendo depositado en el Museo Arqueológico de Granada.

Está en el museo de Granada porque una escultura de este tipo, una joya íbera de este calado debía estar depositada y conservada en un museo. Actualmente Arjona dispone de un museo en el que se custodian miles de piezas de gran importancia.

Recientemente abierto el gran museo íbero de Jaén, se presenta como otra opción interesante para ser depositario de piezas de arte íbero.

Esculpido sobre caliza blanquecina, mide 53 centímetros de alto y 142 centímetros de largo, con 42,5 centímetros de ancho. Pesa unos 500 kilos.

Los toros son los más representados en el ambiente íbéro después de los leones, y suelen aparecer en las antiguas y principales vías de comunicación. Su figura ha sido ligada al mundo religioso y en relación con la divinidad.

Otra razón más para visitar Arjona y disfrutar de este bonito pueblo.