Alcalá la Real, junto a Priego de Córdoba e Iznájar, conforman la zona con la tasa de suicidios más alta de España

Entre del sur de Jaén y el sur de Córdoba está el denominado Triángulo de la Muerte.

Sus vértices se encuentran en Alcalá la Real (Jaén), Iznajar (Córdoba), y Priego de Córdoba (Córdoba), y el nombre le viene dado porque dentro de este triángulo se vienen produciendo suicidios que superan cuatro veces la media nacional.

La mayoría de estos casos de suicidio ocurren desde tiempos antiguos en los cortijos situados dentro de dicha zona.

El pueblo que encabeza esa lista es, año tras año, Alcalá la Real.


“Ha habido unos 300 suicidios en 30 años. Hay meses en que hay más de uno”, comenta Ángel Custodio, el sepulturero del pueblo

El psiquiatra local Pedro Álvarez habla del “efecto contagioso” y de la “endogamia” social en la región. (DIARIO el mundo)


Se desconocen  las causas, las personas que los habitan sienten en un determinado momento la necesidad de quitarse la vida, y una vez que se la han quitado, incitan a sus familiares o amigos a que hagan lo mismo, siendo muchos los fallecidos de la misma forma en estos parajes.

Estos sucesos han dado lugar, inevitablemente, a avivar la fantasía de sus habitantes y a crear una serie de leyendas referente a los mismos que la mayoría de las veces cuentan con una gran parte de realidad.

triangulo-muerte-300x239 Jaén está en el conocido "triángulo de la muerte" ¡Cómo te quedas!

Casi todos estos cortijos se encuentran hoy en día sumidos en un total abandono, bien porque la mayoría de ellos han sucumbido ante el avance tecnológico, o bien, como se cuenta, han sido abandonados por el miedo de sus moradores.

Como quiera que sea, son muchos los casos que se pueden contar sobre estos sucesos y que en su día se hicieron eco entre los vecinos y algunas veces entre la prensa.

Sería muy extendido enumerarlos todos, pero sí algunos de los que más expectación crearon.

Una noche calurosa de verano, en un pequeño cortijo situado en las inmediaciones del río Salado (afluente del Genil)  una mujer de unos 40 años disparó sin ningún motivo sobre su hijo de ocho años.

Poco después hacía un nudo corredizo a una soga a la par que repetía incansablemente “¡espérame!”, “¡ya voy, ya voy!”.

Y a continuación se subió a una silla para pasar el lazo por una de las vigas de madera del techo, colgó el lazo de su cuello y saltó de la silla.

Jamás se supo el motivo del asesinato y el suicidio.

El sepulturero del camposanto de Priego de Córdoba, cuenta que cada año entierra a unas diez personas que se han ahorcado o se han pegado un tiro.

Añade que en tiempo pasado en este mismo lugar, un hombre de mediana edad se acercaba a la tumba de sus familiares a depositar unas flores.

Como quiera que el hombre llevaba allí mucho tiempo arrodillado, el capellán del camposanto se acercó a él a preguntarle si se encontraba bien, a lo que el hombre contestó que se estaba despidiendo de sus familiares, a los que antes de irse dijo: “¡Ahora nos vemos!”, “¡Ya voy!”.

Al cabo de un rato se escuchó un disparo. El hombre se había dado un tiro introduciendo una pistola en su boca.

Un triángulo que abarca los pueblos de Alcalá la Real, Frailes, Castillo de Locubín y Alcaudete, todos ellos a medio camino entre Córdoba y Granada.

Según las morbosas estadísticas, en estos municipios se acometen cuatro veces más suicidios que en el resto del territorio nacional, lo que viene a traducirse en que, anualmente, de 100.000 habitantes, 25 personas se suicidan.

Desde luego, una cifras exorbitantes. 

¿Que puede pasar en esa zona?